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Una caso más de novatadas en Pumas

Una caso más de novatadas en Pumas 

Enrique Fernández

Nacido en Gómez Palacios , Durango y con un sueño, jugar fútbol americano en Liga Mayor, el joven Sergio Pérez Bucio viajó el pasado 1º de junio a la capital del país para tomar parte en el entrenamiento de los Pumas CU, pero nunca se imaginaría que sería el peor día de su vida en los emparrillados.

“ Desde que llegué fui hostigado en el entrenamiento por los jugadores veteranos. Empujones, pellizcos, golpes fuera de la jugada, muchas cosas más me sucedieron durante la práctica , pero ahí seguí pues quería probarme”, comenta con la voz entrecortada el joven Sergio Bucio, como se le conoce.

El jugador continuó con la sesión de ese día ya que su propia familia lo acompañó , pero a cada momento se volvía más complicadas las cosas. “ Lo más grave vendría cuando simplemente me obligaron a ir a los vestidores, ya que pese a decirles que así me iba a ir , ellos ( jugadores) me obligaron.

Ya dentro de los vestidores narra el jugador fue obligado a desnudarse y de inmediato los metieron a él y otros compañeros más a la regadera con agua fría por un largo tiempo, pero llegaría el momento crítico, cuando fue sujetado por varios elementos de los Pumas , mientras que dos de ellos; Alan Fernando Rosado y Julio César Sánchez Martínez comenzaron a darle con un remo de madera en los brazos y el pecho.

“ Me sujetaron varios jugadores mientras que Julio César me dio como 10 golpes fuertes con el remo, luego vino Alan Rosado e hizo lo mismo, lo que me provocó según el reporte médico una inflamación en mis costillas que me evitaba respirar bien. Por fortuna pude salir de ahí y de inmediato me llevaron al hospital en donde el doctor diagnosticó lo que tenía , no sólo golpes, ya que también presenté un cuadro de herpes y mi problema para respirar”, añadió Sergio Bucio.

Tras salir del hospital fue a levantar de inmediato la denuncia, ya que consideró como una total injusticia lo que un grupo de jugadores le hicieron sin que alguna autoridad o los mismos coaches detuvieran lo que las luces es una agresión.

En su plática Sergio seguía mostrando molestia, por momentos paraba de platicar para tomar aire y recordar lo que él mismo califica como un momento traumático y de total indefensa.

“ Tras presentar la denuncia las autoridades de la UNAM me hablan para una plática conciliadora con el coach Raúl Rivera, quien simplemente negó todo, dijo que no había pruebas, que nadie me iba a creer ya que los mismos jugadores lo negarías, pues el equipo es como una familia. Simplemente se lavaron las manos”, explicó el jugador de Durango.

Posteriormente la UNAM le mandó un mail en donde le explicaban al jugador que el caso no iba a proceder y que si acaso lo iban a considerar como un acto de amonestación, lo que enfureció aún más a Sergio Pérez Bucio.

“ Es claro que todos están coludidos en este tema, las autoridades no dicen nada, el coach niega todo y los jugadores hacen lo que quieren , incluso humillando a quienes somos de otras partes, que en mi caso represento al norte del país. Mal en serio, por eso quiero contar todo esto que me pasó, ya que es increíble que jugadores de mayor consideren que es así como se puede pertenecer a su equipo y de no aceptaron, pues están fuera”, acotó el joven jugador.

Sergio continúa con su vida y ahora probará suerte en la UANL, donde a partir de este lunes ingresará a la Facultad de Derecho, pero ya se alista para jugar con los Tigres Intermedia.

“ Quiero seguir en el americano, vine a Monterrey y ya platiqué con los coaches, me dijeron que tenía que esperar un año para subir a mayor, pero estaré con Intermedia. Sin embargo, eso que me sucedió en Pumas no es digno para ningún ser humano”, destacó Sergio Pérez Bucio.